lunes, 2 de marzo de 2026

GUERRA IRÁN / ISRAEL / EEUU: Lunes 2/3/2026 antes de la apertura de mercado en Argentina y EEUU 》


Una mirada desde Argentina al conflicto Irán-Israel-Estados Unidos antes de la apertura de mercados en Buenos Aires y en Nueva York este lunes 2 de marzo de 2026

Marcos Viancheto, para HacemosPrensa.com*
(material de uso libre y gratuito)

BUENOS AIRES, 2 de marzo de 2026 (04:55 -03) — Con los mercados asiáticos ya operando en baja y a pocas horas de la apertura en Buenos Aires y en Nueva York, la escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos configura un escenario de alta volatilidad global que impacta en acciones, energía, metales y activos digitales. El petróleo y el oro vuelven a funcionar como referencias inmediatas del riesgo geopolítico, mientras los inversores evalúan si el conflicto se encamina hacia una escalada prolongada o hacia una contención negociada.

En Asia, el BSE Sensex cae 1,27%, el Hang Seng retrocede 1,15% y el CSI 300 pierde 0,25%. En Estados Unidos, los futuros del Dow Jones operan con bajas superiores a 1%, mientras el S&P 500 y el Nasdaq anticipan descensos cercanos a 1%. El patrón es típico de cobertura: salida de renta variable, búsqueda de liquidez y traslado hacia activos considerados refugio.

El petróleo Brent cotiza entre 77 y 82 dólares por barril, con subas intradiarias de entre 6% y 13%. El mercado reacciona al riesgo sobre el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca del 20% del crudo mundial. Sin un cierre formal del tránsito marítimo, la sola posibilidad de interrupciones eleva las primas de riesgo. En un escenario de continuidad sin bloqueo efectivo, los operadores proyectan un rango de 80 a 90 dólares. Si la disrupción se profundiza, no se descarta un movimiento hacia 100 dólares o más. Variaciones diarias de hasta 10% resultan plausibles en este contexto.

El oro se negocia en torno a 5.350–5.400 dólares por onza troy, con avances cercanos a 2% en la sesión. En un escenario de escalada mayor o ampliación regional del conflicto, analistas contemplan subas adicionales de entre 5% y 7% en el corto plazo. Una corrección significativa solo sería probable ante señales firmes de desescalada diplomática.

Antes de la apertura formal de las bolsas, el mercado de criptoactivos permite posicionamientos inmediatos. Entre los activos digitales vinculados directamente al oro físico se destacan:

▪︎ PAX Gold (PAXG), que replica 1:1 el valor de una onza troy de oro y cotiza en línea con el metal, en la zona de 5.350–5.400 dólares.

▪︎ Tether Gold (XAUT), con respaldo similar y comportamiento equivalente.

Estos instrumentos tienden a moverse en sincronía con el oro físico y podrían registrar variaciones diarias de entre 2% y 5% en escenarios de alta volatilidad. También Bitcoin y Ethereum muestran flujos defensivos en contextos de tensión global, aunque con mayor amplitud de movimientos y sin respaldo directo en materias primas.

No existen activos digitales consolidados que repliquen de manera directa y con respaldo físico el precio del petróleo. Algunos proyectos vinculados al sector energético presentan menor liquidez y mayor riesgo, por lo que su comportamiento puede amplificar tanto subas como bajas (‼️solo es análisis, no es consejo de inversión).

En el plano geopolítico, el conflicto entra en su tercer día con un balance preliminar que muestra un fuerte impacto sobre Irán. Estimaciones abiertas y reportes cruzados indican entre 250 y 300 muertes totales hasta el momento, de las cuales alrededor de 200 corresponderían a territorio iraní, con una proporción significativa de víctimas civiles y militares. Israel reporta entre 9 y 12 muertes civiles y más de un centenar de heridos. Estados Unidos confirmó la muerte de tres soldados en bases del Golfo y un número limitado de heridos.

Más allá de las cifras totales, el punto crítico es la afectación selectiva de mandos iraníes en los ataques iniciales, que habrían alcanzado a figuras relevantes del aparato político y militar. Esa pérdida de cuadros estratégicos constituye una de las principales desventajas para Teherán, al debilitar la conducción operativa y acelerar relevos en la cadena de mando.

En términos de capacidad militar, fuentes occidentales estiman que Irán aún dispone de entre 1.000 y 2.000 misiles balísticos y varios miles de drones, con posibilidad de sostener oleadas intensas durante varios días y eventualmente una o dos semanas de alta intensidad. La estrategia observada combina lanzamientos simultáneos para saturar sistemas defensivos como Iron Dome, Arrow, Patriot y THAAD, cuyos interceptores poseen costos muy superiores a los vectores ofensivos iraníes.

Sin embargo, la asimetría tecnológica es marcada. Estados Unidos e Israel mantienen supremacía aérea, inteligencia satelital avanzada y capacidad de ataque de precisión de largo alcance. Además, cuentan con poder disuasivo estratégico de máxima escala, lo que limita el margen iraní para una escalada convencional sostenida.

Ante ese desequilibrio, Irán enfrenta tres alternativas estratégicas. La primera, intensificar en el corto plazo el uso de su arsenal disponible para generar un shock político y económico que fuerce una negociación. La segunda, optar por una guerra de desgaste indirecta a través de aliados regionales, ampliando frentes sin consumir exclusivamente su capacidad doméstica. La tercera, resistir ante una eventual invasión terrestre.

En este último escenario, la geografía montañosa iraní, su estructura descentralizada y la movilización de fuerzas regulares y paramilitares podrían derivar en un conflicto prolongado, comparable en términos de desgaste a experiencias como Vietnam o Afganistán. La resistencia territorial constituye una fortaleza estructural de Irán. La contracara es la vulnerabilidad a ataques selectivos de precisión contra infraestructura crítica y liderazgos, que erosionan su capacidad organizativa.

Desde la óptica de los mercados, el interrogante central es la duración del conflicto. Una guerra limitada de alta intensidad durante una o dos semanas podría sostener la presión alcista sobre energía y metales sin provocar una ruptura sistémica. Una expansión regional o una interrupción prolongada en Ormuz tendría impacto directo sobre inflación global, cadenas de suministro y valuaciones bursátiles.

Con Buenos Aires próxima a iniciar operaciones y Wall Street abriendo horas después, la dirección inicial dependerá en gran medida del comportamiento del petróleo y del oro en las primeras ruedas. Las criptomonedas vinculadas al oro permiten cobertura inmediata antes de la apertura formal, mientras el mercado accionario se prepara para una jornada marcada por cautela, rotación sectorial y sensibilidad extrema a cualquier novedad geopolítica.

La mirada local: "¿Quién te mandó a meterte ahí"?

En medio de esta crisis global, Argentina se ve arrastrada innecesariamente al conflicto por las decisiones del presidente Javier Milei, quien ha alineado firmemente al país con Israel y Estados Unidos mediante declaraciones públicas de apoyo a los ataques contra Irán, condenas al régimen teocrático y un giro diplomático que incluye el traslado de la embajada a Jerusalén, agravando tensiones con naciones árabes y exponiendo a la Argentina a riesgos económicos y diplomáticos sin beneficios estratégicos directos —en un país donde persiste el dolor por los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel, y donde cualquier alineamiento tan marcado genera divisiones internas y recuerdos sensibles—, justo en un momento de vulnerabilidad por su dependencia de mercados volátiles como el petróleo y el oro.

*Los medios y fuentes referenciados incluyen Al Jazeera, Reuters, CNN, The Guardian, NBC, Fox News, The New York Times (NYT), The Wall Street Journal (WSJ), BBC, France24, Times of Israel, Critical Threats, Human Rights Watch, Marca, Infobae, Wikipedia (actualizada con fuentes), TradingView, CoinMarketCap, CoinGecko, Atlantic Council, RAND Corporation, DIA, CENTCOM, CIA, Mossad (a través de leaks y reportes) y HacemosPrensa.com (propio del autor), con compilaciones y datos de último momento de Grok de X y Chat GPT de Open AI.